La Escuela 37 tuvo su mañana de lecturas con el Plan

El viernes 10 es un espléndido día septembrino. El sol recorre la plaza Leandro Alem adonde nos estacionamos para bajar los libros.
La Escuela 37 está ubicada en una preciosa esquina saenzpeñense, la de la 20 y 25. Es una de nuestras primeras escuelas y lleva el nombre del Ministro de Justicia del presidente que da nombre a nuestra ciudad. Juan Mamerto Garro se llama, en homenaje al puntano dirigente de la Unión Cívica Radical.
Ingresamos y los alumnos se van reagrupando luego del acto por el día del maestro que acaba de concluir.

Montamos nuestra habitual mesa de libros. El micrófono encima de la silla aguarda que lo encendamos y la magia de la literatura arranque nuevamente.
Los chicos empiezan a sentarse en el suelo de la galería, algunos se arriman curiosos al lugar donde dejamos esos rectangulitos de papel que tanto nos apasionan.
Luego de las presentaciones del caso se larga el desafío de encantarlos con la magia de las palabras que liberan esos amigos de papel que usamos en cada encuentro lector.


Las voces de Alicia, Libia, Mónica y Ethel se suceden una a otra. Algunos alumnos se suman a la lectura y eso nos conmueve aún más. La lectura está más viva que nunca en la galería de esa escuela que acababa de recordar a Sarmiento.
Una de las seño también se suma y nos lee un cuento del magnífico Gustavo Roldán. Le contamos, a todos cuando el relato concluye, que ese escritor es tan saenzpeñense como cualquiera de nosotros.
Una nueva página se acaba de pasar en esta aventura lectora que es el Plan. Un nuevo acto de amor como es la lectura en vos alta a otros termina de suceder.
La magia nos espera en otro sitio de la ciudad y volverá a ocurrir dentro de pocos días, porque los libros que llevamos tienen encantamiento y encantan.

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