Primeros colegios secundarios de la ciudad.
Los maestros se caracterizaban por una gran autoridad en el aula, un rol considerado una extensión de la función materna, y una formación más rudimentaria. Se les exigía disciplina estricta y, en muchos casos, no se les reconocía económicamente. Este rol era a menudo el de "segundo padre o madre", con una influencia que se extendía incluso fuera del aula.
En tiempos fundacionales el maestro cumplió un rol fundamental. Era un trabajador cuya influencia iba más allá de los límites estrictos de su labor, guía y consejero para la familia, mediador, testigo de actos públicos; una figura ejemplar. Allí donde nacía una escuela llegaba la civilización. Fueron surgiendo tímidamente, como escuelas rancho primero, luchando por obtener el edificio propio luego, con la fuerza imparable de los padres que creaban las cooperadoras porque sabían que allí estaba el futuro de sus hijos.