En las pequeñas ciudades de Argentina, los clubes sociales desempeñaron un papel multifacético y fundamental para la comunidad, actuando como "el corazón de los pueblos" y siendo instituciones esenciales de la organización social. Estos clubes no solo enseñaron, sino que también promovieron valores como el compromiso, el respeto, la responsabilidad, la unión y la integración.